23 ago 2010

Take my hand (8)

Toda la vida he tenido manos heladas... heladas y sudorosas...

Desde que me cree una cuenta en hotmail, me bombardearon de cadenas en las cuales se hablaban de lo bueno que podía ser tener novia [sí, con esa esa palabra], porque las chicas siempre teníamos las manos tibias, el cabello y el cuerpo oliendo rico, y demás etc. Tantas cadenas fueron, que llegué a pensar de que todas esas bobas características eran requisitos necesarios para poder ser la novia de alguien.

El primer día que me tocó ser la novia de alguien, no me había bañado...
vergonzoso... justo ese día, a SEDAPAL se le ocurrió cortar el agua en toda mi zona, yo para variar me había levantado tarde, así que no supuse que sería gran problema por un día; lo último que yo esperaba, era que exactamente el día en que no había podido bañar, él se me declarara. Por mucho tiempo pensé que dejé de gustarle justamente porque ese día especial yo no tenía el cabello oliendo rico ni el cuerpo limpio. Ahora sé que fue porque siempre fuimos unos inmaduros [ xD]

La segunda primera vez, él tomó mis manos, [ felizmente ese día si me había bañado, pues desde aquel primer incidente, no había dejado de bañarme ni un sólo día.].. y mis manos estaban completamente empapadas de sudor helado.
Hasta hoy me pregunto que debió haber sentido un chico de 11 años que tomaba por primera vez las manos de su enamorada cómo él. Supongo que no debió resultarle agradable del todo.
Lo curioso, es que con esta experiencia, me di cuenta de que todo lo que decían las cadenas no era cierto... seguí con él por cuatro meses y medio más, y luego después de seis meses volvimos.

Desde entonces dejé de reenviar compulsivamente todas las cadenas que iban a parar en mi bandeja de entrada. Me di cuenta de que no importaba si envíaba 150 copias en menos de 5 segundos, al día siguiente mi amor verdadero no me llamaría para decirme que no podía vivir sin mí, ni me ganaría un millón de dólares en la TINKA. Me di cuenta de que para ser la novia de alguien, era necesario más que sólo manos tibias y cabello envidiablemente reluciente, se necesitaba tiempo, paciencia, ganas, cierto grado de madurez y decisión.

Claro que siempre envidiaré a las chicas que pueden mantener las manos tibias y sin sudor en una ventisca [ o incluso en un día común y corriente como me resulta imposible]; a las que no importa si un huracán pasa por su lado, su cabello siempre luce como recién salido del salón. Pero, no les envidiaré a los chicos [ en caso de ] que aprecien en ellas eso más que otra cosa.

No hay comentarios: