24 feb 2013

Sacando el polvo

Hace casi un año que cual sea el lóbulo de mi cerebro que opere al momento de escribir, no se pone en acción. Si fuera éste un baúl con juguetes viejos, lo primero que se vería al abrir serían unas bonitas y enredadas telarañas, con sus respectivos bichos cada una (no descarto la presencia de diversos signos de su reproducción).


Pero ahora que mis días son de invierno cuando deberían ser de verano, que mis días son noches y que estoy literalmente en otro hemisferio, en otro continente cruzando el charco, es momento de sujetarme el cabello, ponerme el mandil, coger el trapo y la escoba y empezar a desempolvar este chiquito blog para deleite personal o, quién sabe, deleite de algún otro ser extraño. 

Jugaré con mi olvidada caja de la imaginación...

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