Pero ahora que mis días son de invierno cuando deberían ser de verano, que mis días son noches y que estoy literalmente en otro hemisferio, en otro continente cruzando el charco, es momento de sujetarme el cabello, ponerme el mandil, coger el trapo y la escoba y empezar a desempolvar este chiquito blog para deleite personal o, quién sabe, deleite de algún otro ser extraño.
Jugaré con mi olvidada caja de la imaginación...
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