En ese momento me enfadé un poco... o sea, me dije, tengo 20 años, algo he vivido no?
Pero conforme pasan las horas me voy dando cuenta de que en realidad soy una bebé en cuestión de hombres y que decirme niña es un halago, un exageración, como cuando le agregas -érrimo a una palabra.
Puedo contar con la mitad de los dedos de una mano a la cantidad de hombres que alguna vez he besado. Y ya está, ahí quedan mis grandiosos 20 años y mi experiencia con el sexo opuesto.
Normalmente no comparo mi vida con la de otras personas, llevo la mía como me da la gana, pero viendo todo desde otra perspectiva, he estado viviendo en una burbuja, una muy bonita por cierto, de la que hace poco he salido por la mano punzante de la realidad, que ha ido apretando apretando hasta que ha explotado conmigo dentro.
| POP! |
Ya no sé si el mundo está de cabeza o al explotar mi burbuja explotó también mi sentido de la orientación y estoy caminando con las manos y por eso lo veo todo un poco al revés... o tal vez es la gente que he conocido ahora último... ya no sé nada...
Lo único que sé, es que tal vez no tenga mucha experiencia tratando con hombres, pero sí reconocería a un pendejo, porque una vez que te engañan, pierdes esa confianza con la que mirabas al mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario